Si nos cuesta asimilar que los pies hay que cuidarlos en la edad adulta, más nos cuesta entender que esos cuidados deben procurarse desde la infancia. Los pies de los más pequeños merecen unos cuidados especiales para que crezcan sanos y fuertes. El desarrollo psicofísico adecuado de los niños, sobre todo desde sus primeros años de vida, depende de la experiencia. Alcanzar los hitos del desarrollo es algo que se basa en su innata curiosidad por el mundo que los rodea y su deseo de explorarlo y aprender. La necesidad interna de moverse y los patrones de movimiento codificados en su ser impulsan el cuerpo de los pequeños hacia el desarrollo.
Unos pies saludables son el resultado de su actividad espontánea y el entorno en el que se mueven. Procurar que se muevan en el entorno adecuado hace más fácil que adquieran las habilidades motoras cada vez más complejas, como correr, jugar al fútbol o incluso hacer ballet. Durante los primeros años del desarrollo, los pies infantiles se componen de la base sobre la que se basarán a lo largo de su vida.
Como decimos, los pies son fundamentales dentro del desarrollo y bienestar de los pequeños de la casa, proporcionándoles la base para caminar, correr y jugar. Por lo que un cuidado adecuado de esta parte tan esencial del cuerpo, desde la infancia, es fundamental a la hora de evitar que se produzcan problemas en el futuro. Vamos a aprovechar este artículo para abordar aquellos aspectos fundamentales sobre el cuidado diario que tienen que tener los pies, la elección del calzado más adecuado y en qué momento puede ser necesario acudir al podólogo. Los pies de los niños son especialmente flexibles, razón por la que son más susceptibles a sufrir deformidades de no recibir los cuidados adecuados.
El desarrollo de los pies
Desde la infancia, los niños ejercitan sus pies y los preparan para la función que tienen que desempeñar al caminar. Este primer entrenamiento se inicia en el vientre materno, cuando el bebé practica pateando, fortaleciendo sus piernas y aprendiendo a sentir los límites de su cuerpo. Al nacer, el talón se encuentra en valgo y el pie en pronación, debiendo practicar mucho hasta alinearse con la posición adulta. Los expertos en calzado infantil de Happynrel saben bien de todo esto y cuentan con una sección de calzado preandante para que los más pequeños dispongan del calzado adecuado en cada momento.
Al principio, los bebés pueden hacer patadas primitivas sin extender por completo la cadera. Durante los primeros seis meses de vida, tienen el reflejo de agarre en los pies y, si se toca su planta bajo los dedos, estos se abren y el bebé agarra el objeto con los dedos. Este reflejo va desapareciendo a medida que el bebé se pone en pie.
Sobre los tres meses, empieza a adoptar una posición intermedia, se ajusta la pelvis y aparece la rotación externa de la cadera. Empieza a tocar sus rodillas con las manos y, más adelante, frota sus pies entre sí, conociendo los límites de su cuerpo. Ya en el sexto mes de vida, sucede un momento muy importante desde el punto de vista del desarrollo del pie: la supinación o rotación. Momento en el que agarra sus pies y trata de meterlos en su boca, ejercicio mediante el que empieza a modelar los arcos del pie, aspecto que le permitirá tener unos pies funcionales y saludables.
A partir del octavo mes, puede producirse un desarrollo muy dinámico: experimentan avances notables y, en cuestión de semanas, dejan de ser bebés acostados a exploradores activos. En esta etapa, conocida como tríada del desarrollo, el niño aprende a sentarse, gatear y ponerse en pie en un corto periodo de tiempo, durante el cual se produce el desarrollo de los pies y el niño experimenta muchas nuevas posiciones en las que el pie tiene que trabajar libremente. Es de gran importancia no limitar el rango de movimiento en este momento y, si es posible, dejar que explore el mundo descalzo o con calzado que imite el caminar descalzo.
Caminar de lado junto a los muebles es clave en su desarrollo, por lo que conviene dejar que pase por esta fase, animándolo a caminar solo o sujetándolo de la mano. La forma en la que se desarrolla durante su primer año permite predecir los posibles problemas que pueda padecer en los pies en el futuro. Las deformidades suelen ser una consecuencia directa de los factores genéticos o de un aumento de los desafíos sufridos en sus primeros años de vida.
Resulta de gran importancia tener en cuenta que, durante el juego libre, los niños no solo están de pie. Por lo general, se agachan, se sientan, se ponen de rodillas o sobre sus talones, gatean, trepan… Estos ejercicios son naturales para los pies y hay que dejar que los lleven a cabo, por lo que el calzado elegido tiene que ser el adecuado. Al comprar los zapatos para los niños, hay que buscar modelos que permitan que los pies se muevan con libertad en todas direcciones.
Cuidados y especial atención al calzado
La importancia que tiene la elección del calzado es algo que se suele pasar por alto. No se trata de comprar el zapato de moda o el más bonito. El calzado tiene un papel esencial en el desarrollo de los pies. Tiene que ser del tamaño correcto, proporcionar un buen soporte y ser adecuado para la actividad que vaya a realizar. Un calzado inadecuado en estas etapas puede generar problemas como pies planos, dedos en martillo o uñas encarnadas.
Para el uso diario, se aconseja un calzado que proporcione una buena sujeción con cordones o velcro. El número correcto en función del tamaño del pie, ya que un zapato pequeño puede ser sinónimo de lesiones y un número mayor, también. Es indispensable que el zapato quede bien ajustado al pie, evitando roces y otro tipo de dolencias.
En cuanto a los materiales de fabricación, los zapatos de piel o materiales naturales ayudan a que el pie transpire, por lo que resultan más convenientes, además de que son más resistentes. Hay que evitar las suelas muy altas y deben ser antideslizantes y flexibles. Igualmente, es importante que tengan contrafuertes que proporcionen estabilidad y sujeción al talón.
A la hora de comprar el calzado adecuado, hay que medir ambos pies, que crecen con rapidez y varían de tamaño en poco tiempo. Priorizar la calidad sobre el diseño y buscar zapatos que proporcionen buena sujeción y estén fabricados con materiales que transpiren. Evitar calzado de segunda mano es indispensable, puesto que el zapato puede estar deformado por el uso y no proporcionar el soporte adecuado.
La higiene es otro aspecto fundamental para que los pies de los pequeños se desarrollen adecuadamente. Lavarlos a diario con agua y jabón, secar bien, sobre todo entre los dedos, y utilizar cremas que proporcionen una buena hidratación a la piel es sinónimo de pies sanos. Al cortar las uñas, el corte debe ser recto para evitar posibles uñas encarnadas y su consiguiente infección y dolencia.
Es importante que los pequeños no intercambien sus calcetines o zapatos con otro miembro de la familia o niños del colegio, evitando de esta manera que se produzca contagio de bacterias o virus. Durante la etapa del desarrollo, es posible que los niños presenten una sudoración elevada. Utilizar polvos de talco o spray para la sudoración ayuda a que desaparezca el olor y elimina las bacterias. Estos productos se pueden utilizar a diario en el pie y el calzado, de manera que se mantengan una limpieza e higiene adecuadas y se evite la proliferación de bacterias.
Cuando empiezan con las actividades deportivas, hay que utilizar un calzado para cada deporte. De esta manera se realiza la actividad sin lesiones y protegiendo los pies. Un ejemplo son las zapatillas deportivas con tacos, poco adecuadas para caminar a diario. Hay que tener especial cuidado cuando se camina descalzo por zonas húmedas o piscinas, espacios que se convierten en foco de hongos y otras enfermedades. Las chanclas son esenciales en estos lugares.
En el caso de encontrar alguna anomalía en los pies del pequeño, hay que acudir al podólogo, por lo que hay que observar cómo caminan, el desarrollo de sus caderas, piernas y pies para reconocer cualquier cambio. Una corrección temprana ayuda a resolver un futuro problema. Por lo que se recomienda una revisión con el podólogo anual durante su crecimiento, para garantizar que el desarrollo de los pies de los pequeños sea bueno.
Si se produce una alteración en la marcha, aparece un dolor persistente en pies, tobillos o piernas, se presenta un problema estructural como los pies planos o existen síntomas de infección, esas revisiones tienen que ser inmediatas.
A todo esto, añadir la importancia de fomentar la actividad física desde la más tierna infancia. Es esencial para un correcto desarrollo general y para la salud de los pies. Actividades tan comunes como correr, saltar y jugar al aire libre ayudan a que los músculos de los pies se fortalezcan y se promueva la postura correcta.
En resumen: enseñar a los más pequeños la importancia del cuidado de los pies fomenta los hábitos saludables que permanecerán de por vida.


