Reparar un motor de gasolina

Reciclar, reacondicionar o restaurar, son palabras muy en boga actualmente. No en vano, en la actualidad, todo es reparable o reacondicionable. Para una gran parte de la población, afortunadamente, reutilizar objetos o bienes no es ningún problema. Darle una nueva vida a un mueble o incluso aparato electrónico, es lo más. El planeta lo agradece, el bolsillo, también.

En los últimos años, la revolución existente en torno a la contaminación producida por los vehículos particulares (como si el resto de vehículos a motor no contaminaran), la redirección del consumo de coches hacia el vehículo eléctrico y las mil historias confusas y contradictorias sobre si contamina más un motor diésel que uno de gasolina o viceversa, según la década, invita a pensar que los coches son de usar y tirar. Vamos que si el motor falla, conviene hacer chatarra del mismo y todo lo que le rodea.

Gracias a los profesionales de Mober, vamos a salir de ese error de pensamiento. El motor de un coche, equivalente al corazón de un ser vivo que no sea cosa o planta, es reparable en caso de fallo. No es estrictamente necesario deshacerse de un coche porque este elemento tan importante, falle. Los motores de gasolina, pueden tener una segunda vida y sustituir a otros motores que no pueden repararse, sin tener que recurrir a comprar otro vehículo, quedarse sin él o, ponerle un motor nuevo.

El propósito de la restauración o reparación de un motor de coche, es doble, ahorrar un dinerillo y ahorrar en la contaminación que genera la destrucción de motores. Es un bien para el usuario y es un bien para el medioambiente.

Siempre se ha escuchado eso tan típico de un coche que se ha declarado siniestro tras un aparatoso accidente. Eso sucede porque la reparación del vehículo, tiene un mayor coste que la adquisición de uno nuevo. Hay que tener presente que los coches devalúan su precio rápidamente, una vez que lo sacas del concesionario, pierde valor.

Ese concepto debería cambiar. Mantener los coches y prolongar su vida útil es posible, si no, que se lo digan a los mecánicos. De no ser porque vivimos en una sociedad de consumo masivo que te obliga a cambiar de coche o no tener ninguno, si o si, pasaríamos media vida, conduciendo el mismo.

La dureza y durabilidad de los coches de antes, esos que actualmente tienen prohibido circular por ciertas zonas porque contaminan mucho, era con mucho, mayor que la de los elegantes coches actuales. Esos motores a prueba de todo, morían por desgaste o fallo irreparable.

A día de hoy, un simple fallo y el coche, al desguace. Menos mal que siempre hay quien se salga de esos márgenes y dedique su tiempo a corregir estos errores humanos. Reparar un motor, es posible. Cambiar el motor de tu coche, es posible. Lo mejor de todo, es que puede hacerse sin tener que cambiar de coche o, invertir un gran capital.

Cambiar el motor de un coche o repararlo, cuenta con una serie de ventajas y beneficios nada desdeñables. Para empezar, un motor que ha sido reconstruido o reparado, pasa por las manos de mecánicos especialistas. Estos profesionales del motor, someten a sus trabajos a exigentes controles de calidad y seguridad para garantizar un óptimo funcionamiento de esos motores que, con celo y mimo, reparan.

Las piezas que utilizan para llevar a cabo las reparaciones y reconstrucciones de los motores, son de altísima calidad, marcas reconocidas y recambios de primera mano. Esto, puede incluso mejorar al motor original, puesto que los errores que presentaba el motor en su estado primario, pueden corregirse y convertirlo en uno más eficiente y seguro.

Adquirir un motor reconstruido, ofrece garantías, por ello, se respaldan con certificados y periodos de garantía. Al reconstruir un motor, funciona con menos componentes dañinos para el medio ambiente, el resultado es un motor mas verde.

Sus precios son más económicos que los originales lo cual es un factor importante a tener en cuenta.

Cómo se repara o restaura un motor de gasolina

Aunque no somos mecánicos ni mecánicas, y no vamos a ponernos a reparar el motor del coche, fundamentalmente porque algunos no tenemos vehículo, vamos a conocer un poco al respecto. Como se repara o restaura un motor (hablamos de gasolina porque el diésel, al parecer es diferente) puede ser una tarea entretenida si te gusta el mundo de la mecánica.

Siendo así, los profesionales, aseguran que lo primero y lo más fundamental a la hora de ponerse a reparar motores, es la limpieza de sus conductos. Según se cuenta, los motores de gasolina son todos prácticamente iguales, solo varia el montaje de las piezas y esos conductos que conviene limpiar y mantener como una patena.

Los talleres reciben visitas de motores averiados cuando estos, sufren algún tipo de avería en alguno de sus componentes. Sea por no utilizar los lubricantes adecuados o por que se ha forzado.

Antes de decidir cambiar de motor o de coche completo. Lo ideal, es averiguar si necesita alguna reparación más básica como hacer un anillado o rectificar la culata. Para ello, hay que ser osado y desarmar el motor para identificar las fallas que pueda presentar o presente y verificar que piezas están en peor estado para cambiarlas.

Síntomas de que el motor falla inequívocamente y necesita visita al taller, son los ruidos del motor, la salida de humo negro, un consumo excesivo de aceite, recalentamiento o falta de potencia. Los chivatos del panel de mandos del interior del vehículo pueden ayudar a identificar esas fallas que habrá que notificar al mecánico.

Otro detalle que puede indicar problemas en el motor, es que emita olores inusuales o diferentes a los que suele emitir.

En el taller, o un aficionado a la mecánica con ganas de aventura, hay que contar con los recursos necesarios para hacer un diagnóstico que permita la posterior reparación del motor.

Equipos para realizar pruebas de vacío, comprensión y posibles fugas y mantener unas medidas de seguridad, son esenciales para evitar tener que acudir al taller de reparaciones humanas, es decir, el hospital.

Las pruebas de diagnóstico del motor, se realizan con este en marcha. Así que, arrancamos.

Motor en marcha, se comprueba el vacío del motor, la comprensión de los cilindros y las posibles fugas.

Pasada esta parte, vamos a desmontar el motor, bueno, va a hacerlo aquellos que se atrevan, cuenten con lo medios o los mecánicos que para eso están.

En este paso se identifican todas las piezas que componen el motor, se evalúan y se disponen para su posterior cambio, si procede.

Vamos a nombrar las diferentes partes del motor para que, al volverlas a colocar, pasemos lista y estén todas: pistones, cigüeñal, juntas de motor, distribución, bujías, alternador, tubos, inyectores, válvulas, múltiple de admisión, cabeza de cilindros o culatas, monobloque, bielas, árbol de levas.

Con todo este escaparate delante, se analiza cada una de las piezas con las herramientas adecuadas para el fin.

Tras este exhaustivo análisis, se reparan los elementos clave. Cabeza y tren de válvulas, se desensamblan y limpian. Verificando que no haya fisuras o deformaciones en las juntas. Probar la alineación y la presión de las válvulas, para cambiarlas si procede.

Reparar el bloque de cilindros implica desmontarlo. Tras revisar visualmente para comprobar la existencia de grietas o corrosión, se repara lo necesario y se vuelve a montar.

Verificar las bujías y los pistones, sustituirlos si es necesario y reemplazar las tuercas y tornillos de las bielas. Para ensamblar las partes del motor, utilizar selladores y juntas.

No esta de más reemplazar la bomba de agua, reparar o cambiar la de aceite y el filtro.

Hecho esto, colocado todo en su lugar, comprobamos el sistema de enfriamiento e inspeccionamos para instalar en su lugar. Cuando ya lo hayamos instalado, hay que proceder a comprobar todos los sistemas de encendido, los niveles de líquidos, etc.  Encender el motor y dejarlo funcionar un ratito para escuchar los ruidos que emite, verificar que no hay fugas y determinar que funciona bien, es el último de los pasos antes de darse una palmadita en la espalda y aplaudirse a uno mismo por lo bien que lo ha hecho.

Esta tarea puede resultar emocionante de llevar a cabo si cuentas con todo lo necesario para poder desmantelar el motor de tu coche y trabajar en ello. Aunque parezca una tarea fácil, sacar un motor del coche y volverlo a colocar, no es tan simple, requiere de fuerza y maquinaria de soporte para ello. Además de la necesidad de material y herramientas que, por norma general, no tenemos a nuestra disposición.

Sin embargo, conocer un poco más en detalle, el trabajo que conlleva la reparación de un motor nos puede dar una idea de porque los talleres y los mecánicos concretamente, se toman su tiempo para reparar los vehículos. La minuciosidad y el cuidado del detalle, es fundamental para garantizar que las reparaciones, sean seguras.

Un consejo del experto: cuidar el motor de un coche, es sencillo, verificar el estado de sus piezas, conducir de forma adecuada sin forzar y controlar los líquidos, optimizará el funcionamiento y prolongará la vida útil del motor.

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